Comida saludable, nuevo negocio para los hoteles

La razón por la que los hoteles están dando una vuelta de tuerca a su oferta culinaria es aumentar y diversificar la rentabilidad del negocio

Martina Miserachs, fundadora de Healthia Certification, el primer y único sello internacional de alimentación saludable dirigido al sector hotelero, dice que: “Los consumidores están hambrientos de alimentos que no expandan sus cinturas y contribuyan a mejorar su bienestar. Ignorar este hecho es como perder oportunidades de negocio”. 

Según los principales observatorios de tendencias (Nielsen, Mintel, etc.), la aparición de un consumidor hiper-conectado, hiper-informado y protagonista de su salud, está llevando a amplios sectores de la población a identificar los productos bajos en sal, en azúcar y en grasas saturadas con algo positivo. Paralelamente, una parte de los consumidores está optando por reducir el consumo de proteínas animales para contribuir a la sostenibilidad del planeta. 

“El sector hotelero tiene ante sí el reto de dar respuesta a las nuevas demandas de los huéspedes. El hecho de que proliferen los restaurantes de comida vegetariana y los locales de comida sana, debería llevar a la reflexión: si los clientes no encuentran el tipo de comida que desean en el hotel donde se alojan, la buscarán en otros establecimientos cercanos”, advierte Miserachs. 

Según diversas investigaciones, los encuestados consideran que los hoteles podrían elaborar menús más saludables añadiendo más verduras frescas, más fruta, más platos bajos en calorías, más medias raciones, más bebidas lights, más comidas bajas en grasa y más opciones vegetarianas. Los alimentos clean-label. 

En el momento presente, un número creciente de establecimientos está intentando contentar a los clientes más concienciados con la salud. Al respecto, mientras los hoteles Hyatt se han asociado con la marca de salud integral Be Well para garantizar opciones de menús saludables, Westin Hotels & Resorts dispone de un menú denominado SuperFoodsRX (que ofrece, incluso, platos orientados a mejorar la calidad del sueño), así como habitaciones equipadas con cintas de correr y bicicletas estáticas. 

Por su parte, Even Hotels ha puesto en funcionamiento una novedosa estrategia encaminada a marcar la diferencia respecto a otros establecimientos de precio medio, ampliando su carta de recetas saludables, así como ofreciendo vídeos guiados y equipamiento básico para practicar ejercicio en la habitación (bandas elásticas, una pelota de pilates, una estera de yoga, etc.) En cuanto a Ritz-Carlton, ofrece desde hace tiempo sesiones de yoga privadas y semi-privadas, huertos orgánicos de hierbas y hortalizas, así como comidas “de la granja a la mesa” para convertirse también en un referente en todo lo relacionado con la salud integral. 

Pero hay más ejemplos: Swisôtel creó en su día su Vitality Program para que sus huéspedes se sintieran como en casa, con una amplia selección de alimentos saludables. Finalmente (aunque hay más ejemplos), el exclusivo hotel Dream de Manhattan (un icono para las celebridades) ha creado el paquete “Brain, Booty, & Beauty” que incluye yoga al amanecer todos los días, cenas y comidas saludables, clases de SoulCycle, masajes y zumos prensados en frío de la marca Liquiteria. 

Para los expertos, la principal razón por la que muchos hoteles están dando una vuelta de tuerca a su oferta culinaria es aumentar y diversificar la rentabilidad del negocio a través de la alimentación y el wellness, así como para proyectar una imagen corporativa acorde con los nuevos tiempos. 

En total, sobre una oferta del 34% de platos saludables, los clientes del hotel objeto del estudio eligieron el 41% de los platos servidos identificados como saludables. En concreto, fue en los platos principales (o segundos platos) donde hubo una mejor acogida: pese a representar únicamente el 35% del total de la carta, los clientes eligieron en un 51% las propuestas más sanas tras incorporarse a la carta. A modo de curiosidad, incluso en los meses de invierno, dónde el cuidado de la dieta no es tan evidente, los clientes continuaron eligiendo opciones saludables en un 45% de los casos, pese a que solamente tres de cada diez platos estaban bendecidos por esta etiqueta. 

A juicio de Martina Miserachs, presidenta de Healthia Certification, “si al incremento de la facturación se le suma que la materia prima llega a ser hasta un 20% más económica, el diagnóstico no deja lugar a dudas: cada vez más hoteles incluirán opciones de comida saludable, sin tener que renunciar a su idiosincrasia”.

Fuente: TecnoHotelNews.com

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